¿Existe la fisioterapia preventiva?

Hemos oído hablar de los beneficios de la fisioterapia, de lo buena que es y los grandes resultados que ofrece en materia de dolencias óseas y musculares, pero solemos acudir a ella en momentos donde la dolencia ya se ha producido sin reparar en que la fisioterapia en Coruña, por ejemplo, donde el ambiente es húmedo, nos puede servir para prevenir este tipo de males, que ya sabemos que siempre es mejor que curar.

Prevenir antes que curar

La fisioterapia es una rama de la salud en la que se tratan patologías, dolencias y enfermedades a cargo de un personal cualificado de formación sanitaria y con certificación universitaria. Por tanto, puede ejercer con la misma potestad y conocimiento que un doctor, y como tal, su función no debe ser únicamente curar síntomas, también prevenirlos y fomentar unos hábitos que ayuden al paciente.

En una sociedad donde es costumbre pasar horas y horas delante de un ordenador, frente a un escritorio y donde las posturas lejos de ser las correctas, adoptan formas poco saludables para nuestra columna vertebral, la fisioterapia preventiva nos ayuda a que todos estos malos hábitos se corrijan y no tengamos que sufrir los males de una espalda dañada.

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Evitar acudir a la fisioterapia como última opción

Al igual que cuando sentimos los primeros síntomas de una enfermedad no tardamos en ir al médico a que nos traten, debemos evitar ir al fisioterapeuta sólo cuando sentimos dolor intenso. Un pinchazo, un calambre etc. Cuando se producen de forma recurrente son síntomas de una dolencia ósea o muscular que si se detecta a tiempo es fácil de tratar y de remitir. En cambio, si no le damos importancia puede acabar en un mal mayor.

Por otra parte, hay patologías que no se tratan únicamente con fármacos: un analgésico nos puede aliviar, pero no cura por sí solo. Un fisioterapeuta al respecto no sólo nos puede tratar sobre ese dolor, sino que también puede darnos consejos y buenas prácticas para que no vuelva a aparecer la dolencia.

Fomentar hábitos saludables

La gran mayoría pasamos horas y horas en una oficina frente al ordenador como indicábamos, y cuando salimos de la jornada laboral, apenas hacemos ejercicio o cualquier hábito que pueda ayudarnos a controlar y prevenir los dolores musculares.

Acudir al fisioterapeuta para que nos recomiende ejercicios, estiramientos, movimientos que ayuden a tonificar y recuperar el estado natural y el equilibrio de nuestro cuerpo es vital y nos puede ayudar no sólo a evitar dolencias, sino a sentirnos mejor mentalmente.

El bienestar de la persona es el fin máximo a conseguir, y  sin duda alguna, la fisioterapia y algunas de sus técnicas pasivas como los masajes o los estiramientos no sólo actúan como solución, sino también como medio para alcanzarlo.

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